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martes, 22 de noviembre de 2016

LAS 9 SALUTACIONES A SAN MIGUEL ARCÁNGEL


De acuerdo con una piadosa tradición el arcángel san Miguel declaró a una persona devota que le sería grato se pusieran en uso las siguientes oraciones en honor suyo. La propagación y difusión de esta devoción se debe a una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, diócesis de Viterbo (Italia), muerta con fama de santidad en 1751. El 8 Lde agosto de 1851 Pío IX concedió indulgencias a la práctica de este piadoso ejercicio.

A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones:
 
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Apresúrate, Señor a socorrerme.
Gloria al Padre…

SALUTACIÓN I

Un Padrenuestro y tres Avemarías
al primer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del celeste coro de Serafines,
suplicamos al Señor nos haga dignos
de una llama de perfecta caridad.
Amén.

SALUTACIÓN II

Un Padrenuestro y tres Avemarías
al segundo coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del coro celeste de Querubines,
quiera el Señor concedernos la gracia
de abandonar el camino del pecado,
y de correr por el de la perfección cristiana.
Amén.

SALUTACIÓN III

 Un Padrenuestro y tres Avemarías
al tercer coro angélico.

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 Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del sagrado coro de los Tronos,
infunda el Señor en nuestros corazones
un espíritu de verdadera y sincera humildad.
Amén.

SALUTACIÓN IV

 Un Padrenuestro y tres Avemarías
al cuarto coro angélico.

 Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del coro celeste de las Dominaciones,
quiera el Señor concedernos la gracia
de poder dominar nuestros sentidos
y corregir las pasiones depravadas.
Amén.

SALUTACIÓN V

 Un Padrenuestro y tres Avemarías
al quinto coro angélico.

 Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del celeste coro de las Potestades,
dígnese el Señor librar nuestras almas
de las asechanzas y tentaciones del demonio.
Amén.

SALUTACIÓN VI

 Un Padrenuestro y tres Avemarías
al sexto coro angélico.

 Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del coro de las admirables Virtudes celestiales,
no permita el Señor que caigamos en las tentaciones,
sino que nos libre de todo mal.
Amén.

SALUTACIÓN VII

 Un Padrenuestro y tres Avemarías
al séptimo coro angélico.

 Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del coro celeste de los Principados,
dígnese Dios llenar nuestras almas
del espíritu de verdadera y sincera obediencia.
Amén.

SALUTACIÓN VIII

 Un Padrenuestro y tres Avemarías
al octavo coro angélico.

 Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del coro celeste de los Arcángeles,
quiera el Señor concedernos el don
de la perseverancia en la fe y en las obras buenas,
para que podamos conseguir la gloria del paraíso.
Amén.

SALUTACIÓN IX

Un Padrenuestro y tres Avemarías
al noveno coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel
y del coro celeste de todos los Ángeles,
dígnese el Señor concedernos
que nos guarden en la presente vida mortal,
y después nos conduzcan
a la gloria eterna de los cielos.
Amén.

A continuación se rezan cuatro Padrenuestros:

el primero a San Miguel,
el segundo a san Gabriel,
el tercero a san Rafael, y
el cuarto a nuestro Ángel Custodio.

Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona
y oración final:

Antífona:
 
Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel,
cabeza y jefe de los ejércitos celestiales,
depositario de las almas,
vencedor de los espíritus rebeldes,
doméstico en la real morada de Dios,
nuestra guía admirable después de Jesucristo,
y de excelencia y virtud sobrehumanas,
dignaos librar de todo mal
a todos los que acudimos a Vos con confianza,
y haced por medio de vuestra
protección incomparable
que adelantemos cada día
en servir fielmente a nuestro Dios.

V. Ruega por nosotros, oh gloriosísimo
San Miguel arcángel,
príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

 R. Para que seamos dignos
de alcanzar sus promesas.

Oración:
 
Omnipotente y sempiterno Dios,
que con un prodigio de bondad y misericordia
para la salvación de todos los hombres
elegiste por príncipe de tu Iglesia
al gloriosísimo san Miguel arcángel;
te suplicamos no hagas dignos
de que con su benéfica protección
nos libre de todos nuestros enemigos,
para que ninguno de ellos nos moleste
en la hora de nuestra muerte,
sino que seamos conducidos por él
a la presencia de tu divina Majestad.
 
Por los méritos de Nuestros Señor Jesucristo.
 
Amén.
 
 


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