Santísima Virgen de Lourdes,
que te diste a conocer a Bernardita,
diciendo "Yo soy la Inmaculada Concepción":
A Ti, que de la dura peña
hiciste brotar agua milagrosa,
que sana las enfermedades
del cuerpo y del alma,
haciendo un alarde de bondad infinita
para todos los hombres,
nosotros, tus amados hijos,
te veneramos con todo el amor,
de nuestros humanos corazones.
Siempre te has mostrado prodigiosa,
generosa, amable y compasiva,
con los que a ti acudimos a pedirte gracias,
y sobre todo devolviendo la salud
de los enfermos más necesitados,
realizando grandiosos milagros.




