Si callas solo un pecado,
aunque digas un millón,
no vale tu confesión
y quedarás condenado.
El que veneno, o serpiente
inadvertido bebió,
presto morirá, si no
los vomita diligente:
Así tu, si este pecado
no arrojas del corazón; no;
El demonio, que es traidor,
para podernos vencer,
suele vergüenza poner
en el pobre pecador;
si no rompes el candado
de tan infame prisión: no.
