No hay tiro de artillería,
como el hablar indecente,
al que hablare torpemente
digamos Ave María.
La palabra deshonesta,
de suyo provocativa,
torpes afectos aviva,
mil torpezas manifiesta:
con tan dulce batería
se derriba mucha gente:
al que hablare torpemente
digamos Ave María.
Si dices, hombre Cristiano,
lo dices por chanza o risa,
sábete que mas aprisa
provocas así a tu hermano,
porque tal vez no caería
en las culpas que consiente:
al que hablare torpemente
digamos Ave María.
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