Un viernes partió el Señor,
para Samaría camina;
y por ser mucho el calor,
junto a un pozo determina,
descansar el Criador.
Por agua a poco llegó
a aquel pozo una mujer,
cuando el cántaro llenó
el Señor con gran placer
estas palabras le habló:
¡Oh mujer! si tú quisieras
darme de agua una bebida,
yo en recompensa te diera
de una fuente el agua viva,
que nunca más sed tuvieras.
—Dadme de ese agua al momento,
la mujer ha respondido.
y Jesús le dice a esto:
—Ves y llama á tu marido,
tráelo en tu acompañamiento.
—Contestó: no soy casada
ni jamás tuve marido.
Pero se quedó pasmada
cuando Cristo ha referido
toda su vida pasada.
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