¡Oh Dios eterno, Padre de bondad infinita!
que instituiste el matrimonio
para propagar el género humano
y poblar el Cielo y destinaste principalmente,
nuestro sexo para esa tarea,
queriendo que nuestra fecundidad
fuese una de las marcas
de vuestra bendición sobre nosotros,
yo me postro suplicante,
frente a Vuestra Majestad, que yo adoro.
Yo te doy gracias por el niño que traigo,
a quien le diste el ser.
Señor, extiende Vuestra mano
y completa la obra que tú comenzaste,
que Vuestra Providencia traiga conmigo,
por medio de una continua asistencia,
la frágil criatura que Tu me confiaste,
hasta la hora de su llegada al mundo.
En este momento, Oh Dios de mi vida,
asísteme y sustenta mi debilidad
