“Pues que eres reina del amor
todo el mundo lo atestigua.
Virgen Madre de la Antigua
no nos niegues tu favor”.
“¡Oh, Señora muy amada,
en Lisbona aparecida,
por nosotros recibida
como del cielo enviada;
joya la más apreciada
y de infinito valor!
Quisiste que en esa altura
tu trono te fabricaran
y tu nombre perpetuaran,
¡Oh, reina de la dulzura!
para que la criatura
se acogiese a vuestro amor.
Este pueblo por patrona
desde antiguo te eligió
y en ti siempre confió
que serás de él corona,
pues por ti Dios nos perdona
y nos libra del temor.


