Pues sois, bueno, aunque severo
castigando al pecador,
para este pueblo contrito
¡Misericordia, Señor!
No mires nuestros delitos,
Señor de suma clemencia,
que hoy purgamos la conciencia
abjurando nuestro error.
Llorosos te suplicamos
por tu PODER infinito,
para este pueblo contrito
¡Misericordia, Señor!
Cesen ya de tu justicia
los rayos de tus enojos,
que ante tus plantas, de hinojos,
alzamos nuestro clamor.
Mira ¡oh Dios! nuestra agonía;
no desoigas este grito:
para este pueblo contrito
¡Misericordia, Señor!
De los fieros terremotos
y de cualquiera desgracia,
libra a los pueblos que en gracia
hoy están por tu dolor.
Y olvidando sus deslices
claman al cielo bendito:
para este pueblo contrito
¡Misericordia, Señor!

