Abogada de pecadores para arrepentirse,
amoroso aliento por quien
respiramos los afligidos,
tiernísimo ejemplar
de las Divinas Piedades
en nuestros desconsuelos.
Arco Iris, que serenáis al Juez airado
con las lágrimas que lloró
vuestro corazón a sus pies,
amada Discípula del Señor,
recreada con su Divina Dulzura
en su amante enseñanza,
consolada en la muerte de Lázaro
con su presencia, llorando Vos,
y acompañando con su llanto
el Redentor de la vida.
Girasol hermoso que seguiste los pasos
de vuestro Divino Maestro hasta el Calvario,
consolada después en el Sepulcro
con su visita gloriosa.
Apóstola de los Apóstoles
dándoles la noticia,
camarera amante de la Madre de Jesús
en la Pasión del Hijo y su Soledad,
compasiva Patrona: