que después de treinta y cuatro años
de la más rigurosa penitencia,
pudiste por revelación del cielo,
el día de tu dichosa muerte,
oír aquellas dulces palabras:
"Siervo fiel y bueno,
entra en gozo de tu Señor"
Haz que a imitación tuya
mortifique todas mis pasiones
y trate de imitar tus grandes
y heroicas virtudes
para que de ésta manera obtener
tu poderosa intercesión.
