Oh santísimo San Jerónimo,
signo de la predilección de Dios
por los pequeños y los niños y niñas
más debiles e indefensos,
a los que recogías por la calle
y cuidabas con cariño y ternura
de madre y padre,
con un estilo propio de esmerada atención
a sus necesidades materiales y espirituales,
que se fundaba en tres pilares muy sólidos:
trabajo, piedad y caridad.
Intercede ante el Señor
por todos los niños del mundo,
para que puedan crecer en edad,
sabiduría y gracia,
y sean respetados por su dignidad


