Dios te salve, Pedro amado,
siervo de Dios escogido,
que con tu Maestro anduviste
en traje de peregrino.
Por coger las azucenas
de un jardín muy escogido,
de doce Apóstoles santos
tú, Pedro, te has merecido
que se formase la Iglesia
para bien del Cristianismo.
Príncipe sacerdotal
de la iglesia, Pedro, has sido,
y de las puertas del Cielo
las llaves has merecido.
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