San Gil es Abogado de los pecadores,
por haber ayudado en su conversión al Rey Carlos;
Protector de pobres, tullidos, arqueros,
por haber sido herido por una flecha;
Abogado contra el miedo y el incubo,
por ayudar a una cierva en peligro;
Defensor contra las enfermedades del cáncer y la epilepsia,
llamada "mal de San Gil".
Se le consideró uno de los "14 santos auxiliares".
Si de los Fieles llamado
sois para sus desventuras;
libradnos de calenturas,
San Gil bienaventurado.
Dando en los males salud,
tanto a Cristo parecisteis
que en la niñez descubristeis
vuestra singular virtud:
De tierna edad, lastimado,
al pobre vestir procuras;
Hacéis con vuestra riqueza
rico al pobre, y quedáis pobre,
para que en las fiebres cobre
su perdida fortaleza;
al demonio habéis lanzado,
y a la ponzoña dais cura;
Del mar sosegáis la guerra,
y al fértil yermo volvéis,
para que en todo os mostréis
santo por mar y por tierra:
pues con humilde cuidado
encubrís tantas venturas;
Ser siervo de Dios parece,
a quien una cierva aprueba,
supuesto que en una cueva
os da leche y obedece:
y en ella misma flechado
os miráis las espesuras;
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