San Valentín, glorioso mártir de Dios,
grande ante sus ojos y ante los nuestros,
por todos tus actos de piadoso amor,
tu sencillez y humildad,
tu fidelidad y lealtad sin límite.
Llena está tu vida de prodigios,
colmada de bendiciones
para todo el que a tu lado estuvo,
y para todo el que te solicitó favor,
pues nunca dejaste de atenderle,
incluso sufriendo crueles persecuciones.
Fuiste grande protegiendo el amor,
en tiempos en que el emperador
prohibió casar a los soldados,
tu les diste amparo y cumpliste su deseo,
lo que te llevó grandes trabajos,
peligros y enfrentamientos.
Realizaste conversiones abundantes,
para gracia de Nuestro Señor,
y ventura de los conversos.
Toda tu vida fue