Pues sois, negro prodigioso,
blanco de Dios infinito:
Logremos por vos, Benito,
de la gloria, el fin dichoso.
Sicilia del mar ceñida
Oriente feliz os dio,
y entre tierra y mar quedó
vuestra patria dividida:
de madre esclava engendrado
sois en todo portentoso.
La corporal hermosura
os miró con extrañez
más siendo el cuerpo una pez
fue el alma cual nieve pura,
podéis cantar por ventura:
Negro soy pero gracioso.
Fuisteis en la fe diamante,
esmeralda en la esperanza,
perla fina en la templanza,
oro en caridad brillante,
sois de santidad atlante,
y un tesoro grandioso.
El empleo de pastor
cuidadoso ejercitasteis,
y ya en la niñez mostrasteis
lo ardiente de tu fervor:
fue de tu alma el dechado
el amor de Dios poderoso.
