Para nuestra salvación,
Jesús, pues, habéis nacido.
Recibid, Niño querido,
por cuna mi corazón.
¿Quién habrá que no se asombre
de lo que os humanáis vos?
Para hacer al hombre Dios,
queréis nacer hecho Hombre:
y pues, vuestra dignación
tan humano os ha traído.
Recibid, Niño, querido
por cuna mi corazón.
Vuestros deudos aún el suelo
para que nazcáis no os dan,
y en Belén casa de pan,
no admiten el Pan del cielo:
ni recoge su ambición
el grano mas escogido.
Nacisteis en un portal,
pobre albergue de dos brutos
estos fueron los tributos
y vuestro trono real:
a tal punto en esta acción
lo inmenso fue reducido.
de hombre posesión os dieron,
en mar de furias crecieron
olas de nieves y hielos:
quebrando su obstinación
en un Sol recién nacido.
María el pesebre dora,
que también el alba llora
al ver que despunta el Sol:
con su tierna compasión
despierta al humano olvido.
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para que nazcáis no os dan,
y en Belén casa de pan,
no admiten el Pan del cielo:
ni recoge su ambición
el grano mas escogido.
Recibid, Niño, querido
por cuna mi corazón.
Nacisteis en un portal,
pobre albergue de dos brutos
estos fueron los tributos
y vuestro trono real:
a tal punto en esta acción
lo inmenso fue reducido.
Recibid, Niño, querido
por cuna mi corazón.
Apenas los desconsuelos de hombre posesión os dieron,
en mar de furias crecieron
olas de nieves y hielos:
quebrando su obstinación
en un Sol recién nacido.
Recibid, Niño, querido
por cuna mi corazón.
Con su llanto y arrebol, María el pesebre dora,
que también el alba llora
al ver que despunta el Sol:
con su tierna compasión
despierta al humano olvido.
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