¡Oh Augusta Reina del Cielo,
Soberana Señora de los Ángeles!
Vos que desde el principio del mundo
habéis recibido de Dios
el poder y la misión de aplastar
la cabeza de la serpiente, esto es,
la cabeza de Satanás,
humildemente os suplicamos
para que enviéis vuestras santas legiones
para que bajo vuestras órdenes
y por vuestro poder,
ellos puedan perseguir a los demonios,
combatirlos en todas partes,
reprimir su audacia, y arrojarlos
al abismo de lamentación eterna.








