Este conjuro es muy antiguo. Cuando se sospechaba que una persona podía tener mal de ojo o incluso haber sido poseída por espíritus malignos, se empleaba, sobre todo entre la gente más humilde que no podía pagar los servicios de una hechicera o un curandero. Curiosamente al decir la oración, si la persona estaba afectada, desaparecían las ganas de comer o sentía náuseas, y era entonces cuando ante la evidencia del mal, se hacía un esfuerzo económico y se la llevaba al curandero.
Para saber si una persona tiene mal de ojo, envidias o está posesionada de los espíritus malignos, basta lo siguiente:










