Despertad, que empieza un nuevo día,
un día que alumbra la esperanza.
Quitad de vuestras vidas la rutina,
que la tristeza no invada vuestras almas.
Preparad vuestros corazones,
y Dios los llenará con su alegría.
Allanad vuestros caminos,
y el Señor os conducirá hacia la verdad.
Abrid vuestros hogares,
y Jesús, los inundará con su presencia.
Abrid, que entre la luz, todas las puertas,
abrid, que entre la brisa, las ventanas.
Que brote la flor y la sonrisa
y se limpien de mal de ojo las miradas.
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