Con planta virginal y delicada
Doncella Hermosa como el Sol radiante
venciste, fuerte, en el primer instante
de Satanás la formidable espada
Fiera lucha de honor quedó empeñada
y siempre Tu poder quedó triunfante;
de Luzbel la cervíz fiera arrogante
al peso de tu pie quedó humillada
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