¡Oh generosa virgen santa Águeda!
¡Qué firme fue la esperanza que tuvisteis
en vuestro poderoso Dios
y amante padre y esposo Jesucristo.
Alcanzadme, os ruego,
que yo la tenga semejante a la vuestra,
para que mi cuerpo y alma
sanen de todos los males,
y logren todos los bienes,
como Vos merecisteis por ella
ser tan singularmente favorecida
del apóstol san Pedro.


