Jesús, Señor Dios de bondad,
Padre de misericordia,
yo me presento ante Vos
con un corazón humillado,
con un corazón humillado,
contrito y confuso.
Os encomiendo mi última hora,
y lo que después de ella me espera:
Cuando mis pies perdiendo su movimiento,
me advertirán que mi carrera en este mundo
y lo que después de ella me espera:
Cuando mis pies perdiendo su movimiento,
me advertirán que mi carrera en este mundo
está próxima acabarse,
Jesús misericordioso,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.
Cuando mis manos trémulas y torpes,
ya no podrán estrechar el crucifijo,
y a pesar mío lo dejaré caer
Cuando mis manos trémulas y torpes,
ya no podrán estrechar el crucifijo,
y a pesar mío lo dejaré caer
sobre la cama de mi dolor,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.
Cuando mis ojos vidriados y contorcidos
al horror de inminente muerte,
fijarán en Vos
Cuando mis ojos vidriados y contorcidos
al horror de inminente muerte,
fijarán en Vos
sus miradas lánguidas y moribundas,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.
Cuando mis labios fríos y convulsos
pronunciarán por la última vez
vuestro adorable nombre,
Cuando mis labios fríos y convulsos
pronunciarán por la última vez
vuestro adorable nombre,
Jesús misericordioso,
tened compasión de mí.
Cuando mi cara pálida y amoratada,
causará lástima y terror a los circunstantes
y mis cabellos bañados del sudor de la muerte,
Cuando mi cara pálida y amoratada,
causará lástima y terror a los circunstantes
y mis cabellos bañados del sudor de la muerte,
erizándose en mi cabeza anunciarán
que está cercano mi fin,
Jesús misericordioso,
Jesús misericordioso,
