sea a ti, oh Rey y Redentor Jesucristo,
a quién consagró píos loores
la graciosa devoción de los niños.
Tu eres rey de Israel,
e Hijo esclarecido de David,
bendito Rey que vienes
en el Sagrado Nombre del Señor
En las alturas te alaban
En las alturas te alaban
todas las celestiales Jerarquías
y en la Tierra el hombre mortal,
con todas las demás criaturas.
La Plebe Hebrea
te sale a recibir con palmas
y nosotros aquí nos presentamos
y nosotros aquí nos presentamos
con ruegos, votos e himnos.
Aquellos te tributaban loores
cuando ibas a padecer,
nosotros te cantamos con dulces versos,
oh, Rey Inmortal.
Aquellos te agradaron,
agrádete también nuestra devoción,
Oh, Rey Bueno, Rey Benigno,

