Negro como tu pelo negro
negra como tu agonía negra,
negro como fue tu quebranto
negra como la noche negra.
Cargado con el madero
y coronado de espinas,
hacia el Gólgota camina
el inocente cordero.
En la tercera caída
y con movimiento del suelo,
las piedras se conmovían
y se estremecen los cielos.




