Sapientísimo Niño de la Atocha,
general protector de todos los hombres,
general amparo de desvalidos,
médico divino de cualquier enfermedad.
Poderosísimo Niño:
Yo te saludo, yo te alabo en este día
y te ofrezco estos tres Padre Nuestro,
Avemaría con Gloria Patri,
en memoria de aquella jornada
que hiciste encarnado
en las purísimas entrañas
de tu amabilísima Madre,
desde aquella ciudad santa de Jerusalén
