Para que hable mejor,
y reprima fu osadía,
digamos Ave María
al necio murmurador.
Lengua como de serpiente,
tiene en dos puntas partida,
y en dos divide su herida
el que murmura insolente;
porque hiere al que le oía,
y al que deja sin su honor.
tiene en dos puntas partida,
y en dos divide su herida
el que murmura insolente;
porque hiere al que le oía,
y al que deja sin su honor.
Murmurar y oír es mengua;
el que oye, quede advertido,
que tiene al diablo en fu oído,
y el que murmura en su lengua:
fatal desgracia sería
oír, o ser detractor.
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