encended mi corazón
en vuestro divino fuego
y alumbrad mi entendimiento
con la luz de vuestra verdad.
Divino Maestro, que nos habéis dicho
Divino Maestro, que nos habéis dicho
pedid y recibiréis;
buscad y hallareis;
llamad y os será abierto;
dignaos infundirme
espíritu de verdadera devoción,
para que mis humildes oraciones,
santificadas por vuestro sagrado nombre,
me alcancen los eternos bienes
que espero de la misericordia Divina,
que espero de la misericordia Divina,
mediante la fe en vuestras inviolables promesas
y los merecimientos infinitos
de vuestra vida, pasión y muerte.
Padre celestial, que sois Dios:
Padre celestial, que sois Dios:







